Apuntes Básicos para guión: yippee ki yay mother fucker

Introducción, nudo y desenlace…

 

 

 

Estas tres palabras son las primeras que nos vienen a la cabeza cuando intentamos pensar en un guión (muchas otras y muy diferente nos vendrían si tuviésemos otros objetivos, pero eso ya serían temas muy diferentes que por ahora no nos ocupan). Son puntos totalmente válidos y que siempre se deben tener en cuenta. Toda historia necesita una introducción, algo que suceda y finalmente saber qué pasó con eso que nos estaban contando. Pero antes de pensar en estos tres pasos, creo que hay un tema mucho más nuclear en el que debemos que pensar: ¿qué queremos decir? (Sé que cuando puse “nuclear”, todos pensaron en la “energía nuclear”, “El hombre nuclear”, incluso “El hombre radioactivo”, antes que pensar en el núcleo como centro de algo)

      Por qué se cuentan las historias, para entretener, para vender muñecos, para poner una escena de ducha totalmente innecesaria… Pueden haber infinidad de motivos, pero detrás de cada historia hay un mensaje, una moraleja: No mientas, La amistad es lo más importante, la soberbia te llevará por mal camino, etc. Entonces, si la idea es dar un mensaje tan sencillo (que se puede decir en una oración) para qué armar toooooda una historia que rodee el asunto. Y acá está lo interesante del tema ¿Por qué los fanáticos, cualquiera sea el objeto de su fanatismo pueden retener miles y miles de datos al respecto? Esto tiene que ver con la emotividad. O sea, recordar los ríos de Asia se presentará como una tarea imposible porque es un tema que nos entusiasma tanto como medio paquete de “Cerealitas” húmedo. Pero, si tenemos que recordar todas las líneas argumentales de Hawkman y sus encarnaciones, que son más de las que sanamente debería tener, lo haremos sin darnos cuenta (con este ejemplo doy por sentado que hay miles de fanáticos  de Hawkman allá afuera. Y que a nadie le interesan los ríos de Asia, van aquí mis diculpas a los entusiastas de la geografía). Recordamos mejor las cosas con las que tenemos cierta relación emotiva. La empatía es la clave (¿Entonces el Sr. Spock debería ser un desmemoriado? Todos sabemos que debajo de ese aspecto frío el orejudo es flor de dulce de leche). Entonces, si logramos contar una historia que le “llegue” al lector, si podemos hacer que empatice con el protagonista, el mensaje quedará grabado a fuego (lo marcaremos para toda la vida, como cuando tu mamá le muestra tus fotos de cuando eras bebé a tu pareja).

¿Qué queremos decir?

Lograr empatía con el lector.

Ya teniendo en claro qué vamos a decir (y es por eso que muchas veces se dice que los guiones se escriben de atrás para adelante), lo que necesitamos es elegir la ropa que va a llevar ese mensaje. Y es importante saber que una cosa nunca condiciona a la otra. Podemos hablar de amor dentro de una historia de terror. De religión en la ciencia ficción, de violencia en una historia romántica. El género nunca es un limitante (y esto se aplica en todos los aspectos de la vida ;P ).

Perfecto, ya tengo un tema, ya sé de qué género quiero que sea… Pero ¿cómo sé que realmente tengo la idea para un guión?:

No tenés un guión cuando:

 

“Jorge, escuchá, tengo la idea para un guión: imaginate que hay un chico que tiene poderes, vive en el bosque porque su padre, que era un científico lo abandonó. Entonces este chico, de pelo blanco, porque tiene el pelo blanco, no puede dormir. Ah, y también necesita alimentarse de carne cruda, porque lo criaron los lobos. Entonces medio que camina en cuatro patas. Eso va a quedar rebien dibujado, así, rebestial ¿No?”

 

MMM.. esto, no es un guión, es la descripción de un personaje.

“Jorge, escuchá tengo una idea para un guión: imaginate que va un tipo en una moto, por una autopista en llamas. Lo persigue una especie de jabalí robótico. Entonces el Jabalí este tira unos dardos de la nariz que destrozan la rueda trasera de la moto. El tipo rueda por el asfalto y las llamas. Tarda unos segundos en reaccionar, mientras el Jabalí se acerca corriendo. Entonces, una vez de pie, el hombre saca una espada del bolsillo (?)…”

MMM… esto no es una idea para un guión, es la descripción de una escena.

 

 

 

 

Uno de los mayores problemas que tengo al pensar en un guión (superado el primer escollo que es: empezar a pensar) es limitarme. Voy a hablar de “X” cosa. No voy a hablar de toooodo lo que me gusta, ni voy a intentar decir toooodo lo que tengo para decir. No, porque tampoco le voy a poner a esta historia la responsabilidad (ni a ella, ni a mi), de que sea una obra definitiva, de que sea algo importante, trascendental. Pensemos en hacer un cuento entretenido, y con un mensaje claro, que todo el resto vendrá después y no depende de nosotros. Pensemos que sin importar lo grande, lo bella que sea su obra, sin importar el tiempo que invirtieron en ella, los detalles que le pusieron, sin importar nada de eso, hay gente que pasa frente a la Basílica de La sagrada familia, sin voltear para verla.

 

“Un grupo de Soldados espaciales van a un planeta para acabar con un nido de alienigenas asesinos” (Aliens-1986-Dir: James Cameron)

“Un policía se queda atrapado en un rascacielo con un grupo de terroristas y debe luchar solo contra ellos” (Die Hard-1988-Dir: John McTiernan)

“Monstruos gigantes empiezan a aparecer en la tierra y la humanidad construye enormes robots para detenerlos” (El paciente inglés…. Ah, no, no =D Pacific Rimm-2013-Dir: Guillermo del Toro)

Die Hard, John McClane

Así como cuando dibujamos, primero marcamos la estructura de la figura, si se trata de una figura, o planteamos los volúmenes generales, y el horizonte de un paisaje; para tener una idea de la composición completa del dibujo, así debemos proceder cuando pensamos un guión. Esta visión general de la historia nos ayudará a no irnos por las ramas y a poner esta historia en función de nuestros mensaje final. Sí, porque incluso con estos ejemplos que di sabemos que el mensaje va por otro lado (después se puede discutir si es más o menos

pueril, si es un cliché miles de veces vistos, pero todos tienen un tema que subyace a la anécdota divertida que usan para empatizar con nosotros. Salvo El Paciente inglés que realmente se trata de ratas sadomasoquistas que invaden un convento… Por lo menos esa es la versión que yo vi).

Teniendo en claro el argumento, y el mensaje, nos resultará mucho más fácil saber qué incluir y qué descartar. Que cosas sirven para la historia, para que nuestros protagonistas conecten con el lector y qué cosas no nos interesan de ellos. No fue necesario conocer la infancia de John McClane (el “muchachito” descamisado de nuestra película), para que pueda convertirse en nuestro héroe. No hubiese sumado nada si Hans Gruber (el adorable villano) hubiese tenido una enfermedad terminal (aunque nos interese ese tema, no era la historia correcta para tocarlo y nos habría desviado de nuestro objetivo: hacer la película de acción, sin robots, más grande de todos los tiempos).

Entonces, antes de meternos en el lío de “introducción, nudo y desenlace”, nos tenemos que asegurar que tenemos en claro qué vamos a decir, y qué argumento vamos a usar para decirlo.

¿Podés resumir tu guión en una oración?

                                                                                                 Continuará…

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